José Ignacio del Rey Tirado (2018)
“Han vuelto a dominios de Pilato, que decide castigarle. Por la Plaza del Triunfo resuenan los latigazos camino de los Remedios y el enlosado se llena de flores rojo sangre. Carne y sangre se ofrendan en sacrificio cruento y una cara blanca, pálida, de la que se adueña el dolor, cruza la Puerta de Jerez. Es la última cigarrera. La que no necesita fábrica para seguir trabajando. Victoria blanca de Dios y púrpura, como las ropas recogidas del suelo por las propias manos del Maestro. Virgen blanca, como las hojillas del librillo del papel de fumar de nuestros mayores: blanca, fina y transparente.
Victoria blanca de Dios,
de mi barrio la primera,
la Virgen entre las Vírgenes,
nuestra vecina más bella.
Eres Fe del caballero,
su soñada Dulcinea,
ideal al que servir,
la más delicada alteza.
Eres sueño y el recuerdo
de fábrica tabaquera:
que en sus pasillos y estancias
y su capilla pequeña
reina la melancolía,
la morriña entre sus piedras
que te recuerdan y añoran
tu presencia entre sus verjas;
tu mirada y tu consuelo
entre talleres y prensas
y tus manos laboriosas
de operarias de leyenda
que encontraban en tus ojos
a sus problemas respuesta.
Eres calma, eres camino
de nuestras almas viajeras,
consuelo de colegiales
que desde niños te rezan,
corazones infantiles
que piden que los sostengas.
Te sueñan todos tus hijos
portando real presea
de majestad soberana
coronada por estrellas,
aunque ya todos te tienen
por Señora y Reina nuestra;
la más hermosa figura,
toda blanca en la tiniebla,
real por derecho propio,
gobierno de nuestras vidas:
Virgen hermosa y blanca
Madre nuestra, Cigarrera.”
Juan Carlos Heras (1998)
Oficios de Jueves Santo. De la fábrica de Tabacos partió la cumbre del clasicismo del bordado y la joya de la escultura mariana para encontrar cuanto antes el escenario idóneo que albergue a tan gran belleza y hermosura que no es posible compararla. Victoria sobre los dolores del ultraje de su Hijo, sobre los latigazos que producen el morado de las túnicas nazarenas. Sólo hay decir su nombre para que desde el blasón real hasta la más modesta obrera todos reconozcan la cifra de finura y gentileza. Sólo hay que decir Victoria para que toda Sevilla sepa cuál es la medida de su sereno dolor y su belleza. Una tarde de Jueves Santo, a su paso por la Magdalena, se mezclaron en el interior del Templo los acordes de una marcha con el alabado que entonaba el pueblo en la procesión claustral que discurre por las naves de la Iglesia, entre mantillas y nazarenos morados. Suena en la calle la música que acompaña a la Victoria, suena en el templo el canto que alaba al Santísimo; andan en un supremo momento en paralelo los dos palios, uno bajo la bóveda del cielo de Sevilla en la tarde de Jueves Santo, otro entre las barrocas pinturas de la Magdalena, acogiendo dos formas de amar a Cristo.
Francisco Ruiz Torrent (2002)
El segundo misterio nos lleva ante la Flagelación del Señor Atado a la Columna, y nuestra mente, al repetir ese "Llena eres de gracia", no puede remediar el dirigirse a la gracia sevillana y clásica de la Virgen de la Victoria que, aunque con nombre y añoranzas de una Reina de España, se hizo trianera buscando los antiguos aromas y recuerdos de las viejas cigarreras que aún quedan por Triana.
Francisco Vázquez Perea (2003)
Nada es perdurable sino la emoción que sostiene vivo el ayer en nuestros corazones. Ved a la Virgen de la Victoria, en los Remedios, pero conservando sobre el bordado de su palio los ecos de su calle San Fernando, sus cables de tranvías, las verjas del foso, las infinitas palmeras y el rostro de sus viejas cigarreras escoltándola. Todo permanece igual, todo es diferente.
Rafael de Gabriel García (2004)
Qué belleza, imaginero
qué bien te salió, qué Guapa
¿dónde bebiste, escultor?
¿en qué fuentes, de qué agua?
bien que saciaste tu sed
de inspiración honda y clara:
Victoria tan Dolorosa
pero Victoria tan Guapa...
Antonio Murciano González (2005)
¡Ay Virgen de la Victoria!
¿Qué harás tú Reina y Señora
para vencer tu dolor,
divina vencida flor
de tu pena vencedora?
¿Cómo ganar, madre, ahora
la batalla a la tristeza?
¿Quién te da esa fortaleza,
esa entereza ilusoria?
Capitana de belleza
¿por qué te llama Victoria
Sevilla cuando te reza?…
Que a la Virgen la Victoria
le dicen “La Cigarrera”
y según cuenta la historia
y sabe Sevilla entera
quien la mira ve la Gloria.
Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp (2006)
A quien sabe que siendo la más bella y señorial de las Cigarreras, la Virgen de la Victoria, precisó que fuera el mismo Rey de España, quien la acompañara el Jueves Santo.
Enrique Esquivias de la Cruz (2007)
Y siguieron creciendo a lo largo de la orilla del río. ¿O no? ¿Qué es Los Remedios? ¿Pertenece a nuestra ciudad soñada o es un conjunto de calles impersonales? ¿Qué semejanza tienen la tradicional Fábrica de Tabacos y la actual, sin concesiones a la belleza y con los días contados? ¿Tienes que marcharte otra vez o después de tanto tiempo has conseguido ya morada definitiva? Qué pecado cometiste si no es el de ser la Cigarrera más guapa de la Historia. Si llevas la discreción hasta en el llanto. Con Tu gesto de dolor medido, no quieres distraer nuestra atención de Tu Hijo. Sin embargo, yo os digo que esa Mujer que ha salido de una fábrica a primera hora de la tarde, cruzando calles anodinas, es la Belleza más exquisita, la Victoria absoluta del Amor de una Madre y el Jueves Santo bajo palio.
Enrique Henares Ortega (2009)
Y viene como Victoria
de sin igual belleza,
que el Arenal se engalana
por esperar lo que espera;
Núñez de Balboa, jardín,
Velarde puerta directa
de los pobres a los cielos,
Dos de Mayo presencia
esas lágrimas perfectas
de anónimo imaginero.
Quién pudo de la tristeza
hacer tanta perfección,
dicen que Juan de Mesa
rezándole a su Señor.
Las rosas de primavera
del Venerable Mañara
han florecido por verla
en su palio de cajón
vigilada por la cera.
Arfe se hace custodia
y viril de tu belleza
siempre rodeada de amor
buscando una vida nueva
que nos limpie el corazón,
que la gloria no es quimera
cuando a Ti nos acercamos
implorando tu grandeza.
Fernando Cano-Romero Méndez (2011)
Como tampoco hay forma de expresar la belleza de la Imagen dolorosa de la Madre de Dios que debieron tallar gubias celestiales, única forma de explicar la que es, se la mire de frente o de perfil, la faz dolorida de la soberana Virgen de la Victoria.
Ignacio Pérez Franco (2012)
En nuestra ciudad, la VICTORIA de María se recrea en la belleza inefable de la Virgen de las Cigarreras que cada Jueves Santo nos recibe en audiencia en ese salón del trono que es su paso de Palio donde Sevilla, rendida ante su celestial hermosura, le ofrece, hecha oración y piropo, las cartas credenciales de su amor filial.
Rafael González-Serna Bono (2016)
Dios atado a la columna,
azotado por su gloria
y esa luz que nos deslumbra,
la Virgen de la Victoria

